domingo, 8 de junio de 2014

EL GRIEGO DE TOLEDO

A pesar de encontrarnos a las puertas de la clausura de la exposición de EL Greco en Toledo, no me resisto a hacer una pequeña reseña sobre la maravilla que se ha podido ver en esta ciudad asombrosa.

Bajo el título de EL GRIEGO DE TOLEDO: pintor de lo visible y lo invisible, se han expuesto pinturas  tanto de la etapa de su vida en esta ciudad como anteriores, difíciles de ver hasta este momento. El motivo del evento es el IV centenario de de l muerte del artista Domenico Theotokopuli (1541-1614)
Museo de Santa Cruz
La exposición no se limita al Museo de la Santa Cruz, sino que se despliega por toda la ciudad: en iglesias, conventos y capillas en los que el propio autor colocó sus obras. Incluso en la catedral, donde un restaurado "Expolio" brilla con una luz cegadora.

"El expolio"
Se han llevado cuadros tan conocidos como " El caballero de la mano en el pecho " , cuya sede es el Museo del Prado, y se han abierto capillas particulares por primera vez al público como la de San José en la que pudimos ver el retablo en honor de este santo junto a un Jesús niño….que sobrecoge por su belleza.

EL Greco se estableció en Toledo en 1577 después de pasar por Italia donde aprendió mucho de los grandes maestros renacentistas. Aquí quiso ser pintor de la corte pero a Felipe II no le gustó nada en absoluto el encargo que le hizo para El Escorial: el martirio de San Mauricio. Nunca más fue llamado por el rey pero los aristócratas y eclesiásticos toledanos, digamos que "se lo rifaban".

Fue un hombre extraño. Solo se le conoce una relación con otra extraña mujer, Jerónima de las Cuevas, con la que nunca se casó pero con la que tuvo a su único hijo, Jorge Manuel, que pasó a la posteridad no por ser pintor como su padre sino por aparecer en el cuadro de "El entierro del Conde Orgaz" como ese niño que nos mira fíjamente a los ojos.
Torre de la Catedral de Toledo, desde el claustro

La iglesia de San Torcuato a la que llevó sus restos su hijo, después de sacarlo de la iglesia de las dominicas por una disputa, fue demolida en el siglo XIX. No quedan restos de su muerte pero si de su vida. Mejor dicho, de su arte que, en definitiva, fue su vida.



Toledo y el Puente de Alcántara

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